Semana #2 Lectoescritura Grado 10 Olga Lucia Ruiz

SESIÓN #3

La facultad lingüística

Una de las mayores inquietudes de la humanidad, a lo largo de su evolución, está relacionada con las características propias de la especie, aquello que nos diferencia de los demás seres que habitan el planeta. Una aproximación a la respuesta está sin duda relacionada con las actividades que, como seres humanos, ejecutamos sobre la realidad. Así lo expresaba, por ejemplo, Descartes:
“Los humanos, como especie pensante, escudriñan el mundo que los rodea, se lo apropian y lo transforman para adecuarlo a sus necesidades”. En la afirmación se encuentra, precisamente, la diferencia que buscamos: el término “pensante”, muy relacionado con otras acciones, como “escudriñar”, “apropiar” y “transformar”. El pensamiento, la observación, la conceptualización, el conocimiento, pueden encontrar un denominador común en la concepción de “lenguaje”.

¿Qué se entiende por lenguaje?

La palabra lenguaje es muy utilizada en la vida cotidiana, en espacios académicos y en la ciencia, referida en cada ámbito a aspectos muy diferentes. “El lenguaje periodístico”, “el lenguaje de programación”, “los médicos hablan su propio lenguaje”, “las flores significan, tienen un lenguaje” son ejemplos de uso comunique responden a sentidos diferentes: código, sistema, símbolos, entre otros. Sin embargo, al detenernos en lo que el ser humano “hace” a través de esta actividad tan propia, nos damos cuenta de la importancia que cobra entender realmente su verdadero sentido. Por ello, vamos a definir y a caracterizar el lenguaje desde una visión científica.
El ser humano, como individuo bio-sico-social, interactúa con el mundo a través de su entendimiento, su conciencia, su yo, formado en la unidad cerebro- mente es uno de los componentes básicos de la mente.

Bibliografía

González Rátiva, M. C. (2008). Expresión oral y escrita. Medellín: Universidad de Antioquia. 



Origen del Lenguaje y origen del habla

Introducción

Una vez entendidos los conceptos de lenguaje, como facultad humana, y habla, uso de la lengua, es importante conocer la manera en la cual aparecen estos en la evolución humana, ya que así tendremos una mejor comprensión de la especie, su desarrollo, sus capacidades y potencialidades. Anticipemos que sobre el origen del lenguaje existe una gran diversidad de teorías, desde las más extravagantes y fantasiosas hasta las modernas y científicas; sin embargo, la etapa del desarrollo fisioarticulatorio de nuestro aparato fonador es de tal relevancia en la evolución humana, que de no haberse dado, el ser humano se vería bastante limitado en crea- tividad y generación de mensajes.



El origen del lenguaje

Teorías sobre el origen del lenguaje

Si bien muchas teorías han intentado explicarnos por qué, cómo y desde cuándo podemos entendernos y hablar, estos son dos aspectos bien diferentes. Además, debemos tener en cuenta el carácter social y pragmático, de entorno y de intención, que posee el lenguaje. Miremos brevemente algunas de las explicaciones que el hombre ha dado a este maravilloso fenómeno.
Para muchas culturas, la interpretación está enfocada hacia la existencia de un creador del lenguaje, un dador de la palabra al hombre. Éste, así mismo, le ha otorgado propiedades mágicas a su uso. Las teorías del origen divino fueron un gran estímulo en la indagación sobre cuál fue la primera lengua o protolengua. En la Biblia, el pasaje sobre la torre de Babel (figura 3.1) interpreta el origen de la diversidad de lenguas humanas. Estudios más profundos se dedican, aún hoy, al estudio de las familias lingüísticas.
Figura 3.1. La torre de Babel como símbolo del origen de las lenguas.
Si existió una primera lengua, entonces hubo un primer hombre. Los científicos opinan que el hombre surgió en diferentes lugares sobre la Tierra; por tanto, exis- tieron varias protolenguas, origen de las familias lingüísticas modernas. Los an- tiguos experimentos para corroborar estas teorías –como el caso de los niños en completo aislamiento de la comunidad humana (figura 3.2). Sólo prueban que estamos genéticamente predispuestos al lenguaje y que este es una manifestación enteramente social.
Pero encontramos teorías que dan cuenta del lenguaje como una invención humana. Entre los griegos, se debatía entre naturalistas y convencionalistas la idea de la nominación: la relación entre el nombre y el objeto, sin importar el idioma: para los primeros, existía una conexión natural, como en la onomatopeya. De aquí la idea, extendida casi hasta nuestros días, de que las palabras primitivas eran ecoicas, imitativas. Sin embargo, recordemos que solo palabras no forman lengua.
Figura 3.2. ¿Qué lengua aprende un hombre en aislamiento de sus congéneres?
Rousseau, en el siglo XVIII, propuso que las manifestaciones primitivas debieron ser consecuencia de expresiones de emoción. Así, los empiricistas sostenían que de los gritos naturales se pasó a las palabras; con la observación, se fue haciendo cada vez más complejo el lenguaje. No obstante, se olvida que para ello se necesita de habilidades cognitivas especiales, una dotación neurofisiológica.

Figura 3.3. La gestualidad humana cumple un papel muy importante en la comunicación humana.

Por la misma época, se manejó la teoría de la gestualidad oral. Richard Paget afirmaba que el hombre primitivo comenzó por utilizar muchas partes de su cuerpo para la comunicación a través de la pantomima (figura 3.3). Los diferentes oficios relegaron es actividad a los órganos de la articulación. La reproducción del material sonoro vino después como proceso inconsciente. Ya en 1970, Alexander Luria sugiere que la actividad verbal devino muy posterior: sonidos guturales y rítmicos entre hombres que trabajaban juntos.
FILOGÉNESIS Y ONTOGENESIS ´
Algunas teorías modernas presentan un paralelo entre el desarrollo del lenguaje entre el niño, ontogénesis y la evolución del mismo en nuestra especie, filogénesis. Si bien hay coincidencia en muchos aspectos estudiados de tipo biológico y aun en sus manifestaciones, ya que el lenguaje del niño se desarrolla mientras también aprende a caminar y su laringe se acomoda hasta lograr la posición adecuada para la articulación, además del surgimiento de una protolengua basada en sonidos y gestos con la que se “comunica” con los suyos, el niño no pasa todos los estadios que suponemos debieron superar nuestros ancestros. El niño nace en un medio completamente social y lingüístico; cuando está ya preparado para la lengua, da un gran salto de su protolenguaje a los actos simbólicos mediados por la lengua
materna o los idiomas que se presentan en su entorno. El niño va construyendo, a través de los signos que necesita, su Sabemos que cada rama científica aporta su grano de arena al tema: la antropología, la etnología, la paleontología, la sociología, la psicología, la lingüística, etc. Existen razones para pensar que el surgimiento del lenguaje del hombre está indisolublemente ligado al desarrollo del pensamiento. Desde el siglo XVIII se ha trabajado la idea del innatismo del lenguaje, es decir, de una predisposición genética para la abstracción y simbolización de la realidad. No es solo en el acto de hablar ni en la primera palabra o lengua en donde vamos a encontrar los argumentos para definir el origen del lenguaje. Se ja propuesto entonces pasar de la idea de la diversidad a la de la universalidad: la habilidad del lenguaje es esencial a todo ser humano, esta es su naturaleza.
 

El proceso de hominización

Lo anterior llevó a los científicos a buscar el origen del lenguaje en el desarrollo evolutivo de la especie humana, en el proceso de hominización. Muchos especialistas creen que el lenguaje es un desarrollo evolutivo de habilidades cognitivas, y que nuestras características humanas son una continuidad dentro del proceso de la evolución de la mente inteligente. Se afirma que los mecanismos cerebrales que subyacen tras la facultad lingüística son específicos al lenguaje; así las cosas, todos los humanos estamos equipados genéticamente con mecanismos neurológicos lingüísticos, rasgo distintivo de nuestra especieHomo.
Entonces, desde el punto de vista científico, el paso más importante en la historia de la humanidad es el cambio progresivo del volumen del cerebro, precedido por la postura erguida (figura 3.4) y seguido del perfeccionamiento de un aparato vocal. La adaptación al medio y el cambio ecológico hicieron posible que la especie Australo- pithecus africanus, de hace aproximadamente cuatro millones de años, uno de nuestros ancestros más lejanos, tuviera una posición erguida que le permitiera efectuar otras actividades con sus manos libres. Este cambio de postura también contribuyó a un desarrollo anatómico con importantes implicaciones en su evolución cognitiva posterior.
A partir de esa especie se ha comprobado un crecimiento de la masa cerebral, que llega hasta nuestra especie (el Homo sapiens sapiens) desde hace 400.000 años, pasando por el Homo habilis, aproximadamente dos millones de años atrás, elHomo erectus  de hace un millón y medio de años, y el Homo Sapiens, que se remonta hasta hace unos 600.000 años. Toda esta evolución cerebral probablemente albergo y desarrollo en su ensanchamiento las zonas cerebrales relacionadas con el lenguaje, área de Broca y área de Wernicke, las cuales están ubicadas en el hemisferio izquierdo.

Figura 3.4. El proceso de hominización



El aspecto fisiológico del lenguaje: el habla

El cerebro se especializó, entonces, en la capacidad de abstraer, consolidar conceptos y realizar juicios; la tarea más importante está concluida. Sin embargo, hace falta una etapa decisiva para la producción, desarrollo y sofisticación de la facultad del lenguaje: la evolución fisiológica. Aunque buena parte de ella ya se había logrado unos tres millones de años atrás con la postura erguida de los primeros homínidos, faltaba la aparición del lenguaje articulado, en el sentido fisiológico del concepto, para que el ser humano entrara en la etapa definitiva de desarrollo completo de sus habilidades cognitivas.
El desarrollo del habla establece la característica humana en su totalidad. El cerebro es el motor de la habilidad lingüística y se sirve para su manifestación más importante del aparato vocal: la laringe. En todas las especies anteriores a la aparición del Homo sapiens sapiens, hace sólo unos 150.000 años, los homínidos se caracterizaban por su lenguaje inarticulado, es decir, no eran capaces de generar series de sonidos distintos que pudieran percibirse de manera discreta y relevante. Sin embargo, estudios recientes sobre la evolución del habla abogan por una teoría de la coevolución entre el lenguaje y el habla, en el sentido de la existencia de un desarrollo paralelo entre el cerebro y el tracto vocal homínido, con lo cual también podemos argüir que el habla ha evolucionado con la especie Homo desde hace aproximadamente dos millones y medio de años.
Recordemos que los procesos filogenético y ontogenético de la especie humana  se relacionan íntimamente en su desarrollo. Así, el aparato vocal de los neonatos no está capacitado para articular sonidos; sólo a partir de los tres meses, los bebés empiezan la transición entre los balbuceos y los sonidos discretos y diferenciales, debido a la acomodación de la laringe en el tracto vocal. De igual manera, algunas evidencias, mensurables en fósiles, indican que los miembros más antiguos de la serie Homo, como el Homo erectus de hace aproximadamente millón y medio de años, ya tenían un aparato vocal diferente al de los simios y chimpancés. Se podría argumentar, entonces, que los sonidos emitidos por estos ancestros homínidos corresponderían a los sonidos producidos por un niño en sus primeras etapas lingüísticas. Cuál es la relevancia del desarrollo fisioarticulatorio del tracto vocal en la evolución y el desarrollo de los mecanismos cerebrales subyacentes del lenguaje, es algo que aún está en entredicho. Sólo sabemos que el lenguaje no se desarrolló a plenitud hasta que se logró adaptar un tracto vocal de óptimas condiciones para la emisión de sonidos articulados.
Figura 3.5. Disposición de los órganos de fonación del chimpancé y el hombre.
El ser humano tiene una gran capacidad fonatoria, gracias a la posición baja de la laringe. En los primates y en los homínidos anteriores al Homo sapiens sapiens de hace 150.000 años, la laringe ocupaba un lugar muy alto y se podía respirar y tragar al mismo tiempo debido a la separación entre esos dos orificios (figura 3.5). Las formas de expresión se reducían entonces a la mímica, el gesto, el chillido, señales de estados de ánimo y formas rústicas de comunicación.

La tendencia al descenso de la laringe se complementó con el control cerebral de sus músculos, anteriormente desarrollado, en el Homo sapiens sapiens, permitiéndoles a sus bandas vocales producir vibraciones que, acompañadas de articulación en las cavidades resonantes, se percibían como sonidos nítidos.
Aparece entonces el lenguaje articulado con la desventaja del “atragantamiento” por el cruce entre las vías respiratorias y las digestivas. De hecho, muchas personas fallecen a con- secuencia de un mal funcionamiento epiglótico en la deglución, al taponarse la vía respiratoria al nivel de la tráquea.
El proceso evolutivo cerebral y fisiológico, a la par con un desarrollo de la inteligencia para la adaptación al medio, a través del perfeccionamiento de herramientas y diversas habilidades para la supervivencia, para las cuales la comunicación mediante el lenguaje es esencial y prueba inequívoca de su existencia, conforma la caracterización propia del hombre anatómicamente moderno, el Cro-Magnon. El sistema comunicativo, entonces, pasó de las señales significativas a los códigos de signos por medio de los cuales el hombre pudo moldear y simbolizar su realidad, lo que a la vez aceleró el proceso de expansión geográfica (figura 3.6)    y el mejoramiento de las condiciones de vida. La diferenciación local trajo como consecuencia la diferenciación lingüística.
Figura 3.6. Las primeras huellas de la humanidad se han encontrado en África (Etiopía).

Bibliografía

González Rátiva, M. C. (2008). Expresión oral y escrita. Medellín: Universidad de Antioquia. 

La lengua y los dialectos

La lengua, como hecho social y relacionado con grupos humanos, hace parte de la vida política de las naciones. A través de la lengua se forman “comunidades lingüísticas”, individuos que comparten un código y normas de uso. De esta manera se determina que si dos personas que intentan establecer contacto verbal no se entienden en razón del código, es porque están usando dos lenguas distintas. 
Las distintas formas en que se usa una lengua a lo largo y ancho de su geografía son los dialectos de esa lengua: variedades de uso del idioma, cuyas diferencias en la pronunciación, el léxico, la sintaxis, entre otras, tienen causas migratorias, políticas, geográficas, etc. (figura 4.1). Un dialecto es una forma particular de utilizar la lengua. La variedad estándar, sobre la cual ya habíamos hecho mención, es un dialecto. Así, cada individuo de la comunidad lingüística habla en un dialecto específico, y con la posibilidad de utilizar también, cuando así lo requiera, el dialecto estándar.

El español en el mundo

La lengua española es utilizada por la comunidad hispanohablante; el español o castellano no está concentrado geográficamente; al contrario, se ha expandido y difundido por cuatro continentes: Europa, América, África y Oceanía (figura 4.2).Por tanto, puede decirse que el español mantiene una posición de privilegio entre las lenguas habladas en el mundo. Además, está cercano a contar con 400 millones de hablantes.
El español, nuestro idioma, nuestra lengua materna, es un buen ejemplo para entender que una lengua es oficial cuando desde la Constitución Política de un país se instituye como tal; es cooficial cuando comparte su carácter nacional con otra lengua, como en el caso del Paraguay, donde son oficiales el español y el guaraní; y puede ser lengua minoritaria en casos como el uso del español en Estados Unidos. El español no sólo ha alcanzado un alto nivel de importancia mundial en cuanto a número de hablantes, sino a sus posibilidades de difusión. ¿Dónde se habla el español? Como lengua oficial, en veintiún países, y como idioma hablado pero no oficial, en Estados Unidos, Bélice, Filipinas y en el interior de las colonias sefardíes o judeo-españolas (tabla 4.1). A pesar de las muchas variedades que tiene, tanto en España como en Hispanoamérica, la lengua castellana ha conservado la unidad lingüística necesaria para que llegue a ser considerada la segunda lengua, debido a la creciente expansión demográfica, el interés de gran cantidad de personas por aprender esta lengua y los tratados económicos internacionales, porque además está considerada como un bien económico de gran rentabilidad. Como lengua internacional que es actualmente, se espera que avance también en las áreas de la ciencia y el arte.
Figura 4.2. El español es lengua oficial en veintiún países en el mundo.

Tabla 4.1. Hispanohablantes en países y territorios donde la lengua española es oficial.
Estimaciones para mediados de 1997. Fuente: Britannica Book of the Year, 1998. Para una información más detallada sobre el número de hablantes en cada país, véase el Anuario del Instituto Cervantes, 1998.
Fuente: http://cvc.cervantes.es/obref/anuario/anuario_99/otero/p03.htm

Debido a su presencia geográfica tan diversa, la lengua castellana incluye un gran número de dialectos. Las variedades de habla española o dialectos hispánicos pueden relacionarse con el lugar, la nación y las distintas comunidades que usan la lengua. No sería fácil ejemplificar los dialectos del español hablado en el mundo. Por ello, preferimos presentar aquí un panorama de lenguas y dialectos de Colombia.

Situación lingüística de Colombia

Colombia tiene una enorme diversidad lingüística. Puede hablarse de cuatro grandes entidades o componentes lingüísticos coexistentes en este país: 
▪ El primero de ellos es la lengua oficial o nacional, el español o castellano, hablada por más de treinta millones de habitantes que tiene en la actualidad. El sistema español colombiano está de igual forma subdividido en variedades regionales, como se explicará más adelante.
▪ El segundo componente lingüístico lo conforman las lenguas indígenas que, en la Constitución Nacional de 1991, fueron reconocidas como lenguas oficiales en sus territorios y según la cual debe impartirse una educación bilingüe en dichas comunidades (Art. 10) (figura 4.3). Aún hoy, hay aproximadamente 64 lenguas indígenas, pertenecientes algunas de ellas a las familias lingüísticas chibcha, arawak, caribe, quechua, tucano, guahíbo, sáliba-piaroa, macú-puinave, huitoto, bora y chocó. Hay lenguas indígenas monotípicas, es decir, sistemas lingüísticamente únicos, como el andoque, el cofán, el kamsá, el ticuna y el tinigua.
En total, hay aproximadamente 800.000 hablantes indígenas en Colombia. Sus lenguas tienen características estructurales tan complejas como cualquier sistema lingüístico del mundo y se hallan dispersas por lugares inhóspitos y marginales del territorio, selvas y fronteras. 
Figura 4.3. Los hablantes de la mayoría de las comunidades indígenas colombianas son bilingües, es decir, usan dos lenguas distintas, una de ellas el español. I
                                                                           
▪ La tercera entidad idiomática colombiana está conformada por las lenguas criollas que se generaron a partir de la población esclava traída desde África a tierra americana. Ellos fueron creando su propia lengua a partir de su idioma nativo en combinación con el superestrato lingüístico, hasta convertir su modo de habla en un verdadero idioma. En Colombia hay por lo menos dos núcleos de hablantes que utilizan criollos. El primero de ellos es el palenquero que se habla en San Basilio de Palenque, departamento de Bolívar, en el norte del país. Esta lengua ha sido muy estudiada y, según sus investigadores, es muy importante ya que es la única lengua criolla de América con base léxica estrictamente española y una de las dos únicas lenguas del mundo con esta característica (la otra lengua criolla de base española es el chabacano de Filipinas).
Figura 4.4. Hablantes de la lengua de señas colombiana.


El otro criollo hablado en Colombia es el sanandresano o bendé, forma de comunicación verbal de los nativos de las islas de San Andrés y Providencia, en el Caribe colombiano. Este criollo es de base inglesa y ha sido menos estudiado que el palenquero. 
▪ El cuarto componente lingüístico de nuestro país está integrado por la lengua de señas colombiana, en la que se comunican las personas que pertenecen a la comunidad sorda (figura 4.4). Se ha registrado también la existencia de una lengua de señas colombiana hablada por la comunidad sorda de la isla de Providencia, con características gramaticales distintas a la hablada en la parte continental. 
De esta manera se puede ver que el panorama idiomático nacional es múltiple y heterogéneo y que al lado del idioma oficial, el español, hay otros sistemas lingüísticos propios que enriquecen nuestra realidad lingüística y sociocultural.


Bibliografía

González Rátiva, M. C. (2008). Expresión oral y escrita. Medellín: Universidad de Antioquia.

 La lengua y el habla1
Contrario a lo que pasa con el lenguaje, el concepto de lengua es claramente entendido como código verbal, conjunto de oraciones, idioma, instrumento de comunicación, sistema verbal de signos, entre otras expresiones, todas ellas efectivamente referidas al sistema de signos articulados más usado por los grupos humanos.
La lengua, adquirida y social2 
Sin duda, la primera referencia a la lengua es aquella que conocemos como
“lengua materna”, el sistema que adquirimos en la infancia, en la casa, con los allegados. De aquí podemos desprender dos rasgos fundamentales de la lengua. El primero, que la lengua, a diferencia del lenguaje, no nace con nosotros, no es innata, sino que se aprende, se adquiere. La lengua es el saber lingüístico, verbal, que cada ser humano “internaliza” en la infancia, por influencia de la comunidad en la que crece. Lo segundo: que la lengua es patrimonio de grupos humanos, de las sociedades; la lengua es un hecho social, un medio de identidad social.
Cada individuo nace con el potencial lingüístico necesario para crear y desarrollar sistemas de representación y expresión. El medio en que se nace es social: familia, comunidad, grupo, tribu, etnia, que históricamente ha adoptado y desarrollado instrumentos de expresión y comunicación, entre ellos, un idioma. Entonces, crecemos y al mismo tiempo vamos adquiriendo el sistema de signos más común en la sociedad, una lengua.

                                                          
1  Tomado de González Rátiva, M. C. (2008). P 21.
2  4 Tomado de González Rátiva, M. C. (2008). P 22.

El uso de la lengua: el habla3

El ser humano cuenta con una facultad, el lenguaje, que le permite adquirir el código lingüístico de su grupo social, la lengua. Cuando este individuo usa la lengua para expresar sus ideas, sentimientos y pensamientos, habla. Hombre y mujer son los únicos seres sobre la Tierra que hablan. El habla es el acto de utilizar la lengua. Cuando se aprende a hablar, se aprende no sólo a usar los signos verbales, los sonidos, las palabras, en últimas, las unidades de la lengua, sino que al mismo tiempo se aprende a utilizar las normas y las reglas de la lengua en su aspecto cognoscitivo, pragmático, ético y sociocultural.
Cuando hablamos, hacemos uso de una serie de hábitos verbales, costumbres lingüísticas que hemos adquirido en la sociedad y en la cultura de nuestro medio. Así, tenemos un estilo propio para pensar, una forma distintiva de relacionarnos o interactuar con los demás en diversas situaciones, una manera de hacer juicios, mentir, bromear, etc., y también una forma de integrarnos a grupos sociales, todo ello gracias a cómo hablamos, cómo usamos la lengua. 
Al hablar se reconocen en nuestra voz datos de identidad: el sexo, la procedencia geográfica, el estatus social, el nivel de educación, el estado de ánimo, de salud y otros aspectos que, consciente o inconscientemente, nos identifican social y culturalmente. Una persona descubre en su habla el conocimiento y el enriquecimiento lingüístico que ha logrado en sus años de experiencia de vida, de vínculos sociales, de manejo de códigos, de aprendizaje constante. Por ello, al hablar se refleja una actitud ante la vida, un saber comportarse en sociedad, una identidad grupal, social, cultural; hablar es comportarse como un ser humano.
                                                          
3 4 Tomado de González Rátiva, M. C. (2008). P 25-26

Bibliografía

 González Rátiva, M. C. (2008). Expresión oral y escrita. Medellín:
Universidad de Antioquia. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario