Semana #12 Lectoescritura Grado 10 Olga Lucia Ruiz

SESIÓN #23
Introducción
El seguimiento de actividades académicas, tales como la búsqueda de datos, la experimentación, los proyectos, salidas o trabajo de campo, una visita guiada, un evento, una conferencia, una dinámica, o cualquier tipo de evento programático, puede organizarse o condensarse a manera de informe escrito. La tarea de informar a otro un proceso implica una planeación rigurosa, objetividad y, ante todo, una secuencia coherente, acorde con lo realizado.

El informe escrito

Es un texto que sintetiza el proceso llevado a cabo en una práctica académica o investigativa. También puede considerarse como el resultado textual de etapas o fases de una tarea o experiencia propia individual o grupal. En él se recoge de manera organizada y sintética la información que da cuenta de las labores desarrolladas durante esa experiencia.
Un informe escrito debe ser claro, evidente, replicable y revelador. A través de un lenguaje sencillo, común y a la vez técnico, debe presentar las ideas de una manera diáfana y transparente, evitando al máximo la ambigüedad o la connotación. El procedimiento explicado y las conclusiones a que se lleguen en el informe deben ser comprobables y veraces; un lector inquieto puede seguir el procedimiento para ver si se llega a lo mismo o no; en esto consiste su replicabilidad. En el informe pueden estar presentes los datos necesarios para lograr una buena comprensión y una excelente legibilidad; la información puede mostrarse a través de tablas, gráficos, imágenes, etc., que presenten y complementen con detalles necesarios los resultados del estudio en cuestión. Las fuentes a las que acude el autor del informe deben ser manifiestas a lo largo del informe; citas, referencias y bibliografía comprenden buena parte del cuerpo del trabajo.
Entre los informes más solicitados está el informe bibliográfico, en el que se presenta una síntesis y una revisión crítica de varios documentos en torno a un tema seleccionado. Como en el informe bibliográfico confluyen las interpretaciones personales como las citas textuales, es muy importante distinguir esas dos “voces” en el texto. Las citas textuales deben escribirse entre comillas y debe adoptarse un sistema de notación bibliográfica: Normas de Vancouver (Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas),MLA Handbook for Writers of Research Papers, o las de la American Psychology Association.
Un informe escrito debe incluir las siguientes partes: portada, índice, introducción, cuerpo de trabajo (síntesis comprensiva y crítica de lo consultado), conclusiones (síntesis de lo más importante del tema investigado) y bibliografía, donde se ordenan alfabéticamente los libros, revistas y material utilizado en la actividad.

Estrategia de producción de un informe escrito

En general, la planeación y elaboración de un informe escrito sobre un tema específico sigue este procedimiento:
      Seleccionar y delimitar el tema. Es importante iniciar por saber exactamente sobre qué tema va a centrarse el trabajo, ya que hay temas excesivamente amplios e inabordables, así como tópicos tan específicos, sobre los cuales será muy difícil encontrar información.
      Revisar los objetivos y el propósito del trabajo. ¿Qué se pretende con la actividad planteada? ¿Hay un problema claro que resolver? ¿Para qué se va a elaborar el estudio? Es importante llegar a un tema a través de un interés particular de quien vaya a desarrollar el trabajo o de una problemática interesante o relevante de cierta área de estudio. Es necesario que el tema aporte al conocimiento, al manejo del conocimiento o al enriquecimiento conceptual de una asignatura.
      Delimitar el destinatario. ¿A quién va dirigido? ¿Quién o quiénes van a leer el informe? Seleccionar un lector facilitará enormemente el trabajo de adecuación, extensión, redacción y composición del texto nuevo, ya que el pensar en el destinatario nos obligará a hacernos constantemente una pregunta: ¿esto es comprensible para el lector? Escribimos para alguien.
      Elaborar una agenda o cronograma de actividades. ¿Qué tiempo le vamos a dedicar al desarrollo de cada parte del trabajo? Una vez resueltas estas cuestiones en torno a la planeación de la actividad, se procede a su desarrollo.
      Buscar y seleccionar material pertinente. Las fuentes de la labor académica: libros, revistas, productos audiovisuales, magnéticos, virtuales, páginas electrónicas, etc., donde la información esté a la mano, sea confiable y haga parte del entorno científico.
      Hacer una lectura atenta, comprensiva y reflexiva del material. El producto de esta actividad podría ser un conjunto de fichas de lectura, con los fragmentos textuales importantes, los resúmenes del material y los comentarios que vayan surgiendo de la lectura.
      La compilación de estos comentarios sobre las lecturas realizadas, donde aparece la relación y la asociación de varios puntos de vista sobre el tema, es lo que constituye la “síntesis”. En la síntesis de lecturas, el autor relaciona el contenido de dos o más lecturas, configurando un texto nuevo a partir de su propia visión de la temática o problemática. Aquí está la esencia del informe.
      La lectura reflexiva de un texto debe pasar por la extracción de la información relevante, la asimilación de contenidos, la inferencia de consecuencias, generalizaciones o aplicaciones no contempladas en los textos leídos y la actitud crítica ante los conceptos y las posiciones de o de los autores leídos; es decir, si se está de acuerdo o no con lo planteado, si es o no suficiente y claro, si surge una nueva propuesta de exposición de los conceptos tratados, etc. Todo ello debidamente expresado a través del modo argumentativo.
      Organizar de la información significativa. Fundamental para la elaboración de la síntesis es el trabajo de ordenación de las ideas leídas, comprendidas, asimiladas y reflexionadas. El tema central del informe deberá graficarse en un esquema, mapa, etc., que refleje claramente una apropiación cognitiva del tema. Es la mejor manera de visualizar la estructura cognitiva que se está manejando en ese momento del trabajo.
      Construir la estructura del informe. Elaborar una radiografía del informe antes de emprender su redacción garantizará el desarrollo de una secuencia escrita ordenada, jerarquizada y argumentada. Se trata de establecer
      los grandes subtemas que se van a tratar en la síntesis, a partir de los resúmenes, las fichas y los esquemas. Una revisión de ellos dará cuenta de los apartados o subapartados en los que se dividirá el cuerpo del informe.
      Redactar el informe escrito. En el cuerpo del trabajo irá la interpretación personal sobre el problema temático, a través del contraste de ideas, del debate, de la discusión, de la planeación y la elaboración de una trama conceptual. De esta manera se arma la síntesis de lo indagado.
      No sobra recalcar que la redacción debe estar acorde con las características generales del discurso (claridad, coherencia, adecuación, concisión, etc.) y debe acompañarse con tablas, gráficos, acotaciones, que mejoren su comprensión y entendimiento.
      Revisar y corregir el informe. Es aconsejable haber planeado una etapa de revisión, que se distancie temporalmente de la etapa de redacción, para que en ésta se realice ojalá una lectura en voz alta del borrador del informe. Esto permite haber madurado algunos conceptos y encontrar algunas falencias de contenido o de forma que pueden ser mejoradas y corregidas.
      Aquí sólo esbozamos pautas, guías o recomendaciones generales. Aprender a elaborar informes escritos dependerá del compromiso que se tenga con el trabajo académico y la experiencia y el interés que se adquiere con el tiempo, la dedicación y el amor por el campo o el área de estudio. 

Bibliografía

González Rátiva, M. C. (2008). Expresión oral y escrita. Medellín: Universidad de Antioquia. 
SESIÓN #24

Introducción
El espacio ideal para la expresión de las ideas es el medio universitario. El debate, la opinión y la controversia están a la orden del día en las aulas y en sus medios de comunicación e interacción discursivas. El conocimiento, la reflexión y la crítica se manifiestan allí a través de discursos que, con transparencia, respeto y tolerancia, asumimos, materializamos o controvertimos en la búsqueda de mejorar nuestras competencias para la vida en sociedad. De ahí la importancia de analizar, razonar y argumentar.

Argumentar

La argumentación es una práctica discursiva oral o escrita. Esta clase de discurso implica el desarrollo de estrategias cognitivas específicas, como las habilidades para expresar razonablemente un punto de vista personal frente a un determinado tema. El propósito de toda argumentación es convencer, o por lo menos, desestabilizar las creencias u opiniones de otro ante un asunto. Cada individuo tiene una visión de mundo, un punto de vista, una opinión, cuya interpretación no es compartida por todas las personas, y que, por tanto, genera polémica o controversia; la expresión de ese discurso es argumentativa en tanto tiene como intención que los demás adhieran a ese pensamiento.
La argumentación oral es frecuente en situaciones cotidianas como la conversación; lo es en el medio universitario, en los conversatorios, los debates, los seminarios, las sustentaciones, por ejemplo. La argumentación escrita es más usual en el medio periodístico, y académicamente debe estar presente en todos sus medios escritos: informes, artículos, comentarios, trabajos de grado, etc. Por ello, la argumentación exige y requiere mayor atención a su planificación y a un conocimiento de la estructura propia de esta clase de discursos.

Componentes del discurso argumentativo

El discurso argumentativo debe tener en cuenta los siguientes aspectos:
▪ En cuanto al tema:
Una situación cuya interpretación no sea compartida por todas las personas. Quien argumenta es consciente de que va a validar una posición; por tanto, va a defender una tesis con razones en pro y en contra de ella.
▪ En cuanto al propósito:
La intención de la argumentación será convencer, persuadir, ejercer una influencia sobre su auditorio para que éste acepte o rechace determinados puntos de vista. El propósito de una argumentación es transmitir una convicción.  Con los argumentos se pretende influir eficazmente en los enunciatarios para que muestren su conformidad con una tesis determinada.
▪ En cuanto a los medios:
La argumentación se apoya en juicios, evidencias, voces de autoridad, principios establecidos, experiencias, testimonios, etc. Por ejemplo, en una estructura inductiva se utiliza comúnmente la ejemplificación: con muchos casos similares se llega finalmente a demostrar una tesis.
▪ En cuanto a los participantes:
La argumentación es dialógica; en ella deben participar activamente enunciador y  enunciatario. El primero debe tener en cuenta, a partir de su intención persuasiva, las creencias, actitudes, conocimientos, intereses, etc., del enunciatario; sólo así se le otorga valor a su posible adhesión.
El interlocutor debe estar atento en la argumentación al prestigio y a la actitud del enunciador. Como auditorio, evaluará la calidad de las premisas; la organización de los argumentos, su fuerza y su peso; las técnicas de persuasión y la manera de presentar el discurso.
▪ En cuanto a las características discursivas:
Como modo discursivo, la argumentación debe ceñirse a las características ya presentadas en nuestro curso. Sin embargo, el enunciador debe
esforzarse al máximo en cuanto a la precisión, la claridad y la adecuación (vea
el módulo 11). 

Fases del proceso argumentativo

La elaboración de una argumentación implica tener en cuenta ciertos aspectos fundamentales que la configuran, tanto en la forma como en el contenido.
      Para empezar es preciso delimitar el campo temático. Partir de una situación problemática o controversial que, por lo mismo, suscite diferentes puntos de vista.
      Tener claro el propósito comunicativo, que lejos de narrar o exponer, consiste en influir en el interlocutor para que acepte o rechace un determinado punto de vista.
      Plantear una tesis o proposición central que concentra la posición del autor.
      Ésta se expresa como una afirmación o una pregunta en torno a la cual giran los argumentos. La tesis es como el corazón del discurso argumentativo y por ello se recomienda exponerla con claridad de modo que el enunciatario pueda identificarla.
      Esbozar un plan argumental. Si la tesis es el corazón, los argumentos serían la sangre. Los argumentos deben armonizar con la tesis, sostenerla, reafirmarla, partir de ella y volver hacia ella, manteniendo la esencia argumental, el hilo conductor. En ellos descansa el propósito de convencer; por ello, si éstos son débiles, se contradicen entre sí o carecen de fundamento, ponen en riesgo el propósito del texto argumentativo. Los argumentos pueden presentarse a modo de narración, descripción o explicación; así mismo, pueden basarse en ejemplos, analogías, criterios de autoridad, causas, consecuencias o silogismos deductivos.
      Además de los argumentos se recomienda tener en cuenta los contraargumentos. Es decir, aquellos juicios opuestos que muestran la otra parte del discurso. Otras voces que intervienen dialógicamente y con un punto de vista distinto al que se pretende sustentar.
      Plantear una conclusión. Ésta se deriva del desarrollo argumentativo y de la toma de posición. Puede plantearse de manera explícita o implícita. En este caso al interlocutor le queda la tarea de inferirla. 
En síntesis, la elaboración de una argumentación puede planificarse a partir de la secuencia siguiente:
Figura 17.1. Estructura del discurso argumentativo.

El discurso argumentativo

      El discurso argumentativo es la manifestación verbal persuasiva. Tiene carácter polémico, dialógico y polifónico; es decir, en él intervienen diferentes voces y puntos de vista que se contraponen o, por el contrario, se complementan para corroborar una tesis. Además de esto, existen algunos rasgos característicos de esta clase de discurso, como los siguientes:
      Hay que partir de lecturas previas, de una idea que llame poderosamente la atención y elaborar un plan escrito de presentación. La planeación discursiva evita la presentación de ideas inconexas, digresiones y garantiza claridad en la exposición, la coherencia y la unidad.
      En la presentación de un discurso argumentativo hay que procurar la claridad conceptual, evitando confusiones y ambigüedad en la expresión. Para ello pueden emplearse notas al pie de página, guiones, paréntesis o explicaciones directas.
      Es importante el empleo de citas textuales; éstas corroboran la tesis, otorgan seriedad al texto y ayudan a fortalecer los argumentos, sobre todo cuando éstos se basan principalmente en criterios de autoridad. Sin embargo, el autor debe ser prudente y no abusar de las citas, debe mantener su criterio y expresarlo con propiedad.
      El discurso argumentativo opera sobre el principio de verosimilitud, lo que implica que no es propio de esta clase de discurso comprobar o demostrar una verdad. En una demostración, las premisas o conclusiones son verdaderas o falsas, mientras que en la argumentación las premisas son probables y verosímiles, y las conclusiones son discutibles. El criterio de verdad en la argumentación se basa en la capacidad de expresar juicios razonables, coherentes y bien sustentados.
      La estructura del discurso argumentativo es flexible; aunque sigue parámetros establecidos, no se ciñe a un orden único. El texto bien puede empezar por la conclusión, por un argumento o por la tesis; incluso la tesis y la conclusión no tienen que exponerse de manera explícita.
      El discurso argumentativo se debate entre el deseo de llevar un razonamiento riguroso y la necesidad de convencer; lo racional contra lo emotivo. Hay que reforzar el campo del saber y al mismo tiempo incitar, persuadir. En la argumentación, la razón y la sensibilidad se interrelacionan. A diferencia de un discurso expositivo, en éste hay predominio de la sensibilidad que se deriva del estilo del emisor. Así, un discurso argumentativo puede reflejar un estilo irónico, humorístico o formal, dependiendo de la subjetividad y el estilo personal del enunciador.
      Finalmente, hay que tener en cuenta que el empleo adecuado de recursos lingüísticos reviste el discurso de rigurosidad, unidad y coherencia. Es conveniente, por tanto, tener en cuenta la forma de introducir las citas y los nexos gramaticales. Para esto último, es preciso reconocer aquellos conectores que son más usuales en esta clase de textos (tabla 17.1).
Tabla 17.1. Conectores predominantes en el discurso argumentativo.
A continuación se presenta una lectura como ejemplo de discurso argumentativo.
Tomado de: Cajiao, Francisco. “La sociedad educadora”. Revista Iberoamericana de Educación, n. º 26, OEI.


Bibliografía

González Rátiva, M. C. (2008). Expresión oral y escrita. Medellín: Universidad de Antioquia. 

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